La importancia de cuidar una marca

rosariorossi

 

Cuando se decide poner en marcha un negocio, lo primero en que pensamos es lo servicios a ofrecer, clientes, lugar de trabajo…

Pero, ¿y el nombre?

Las más de las veces queda para última hora y se toma como algo accesorio. Otras veces en cambio responde a un trabajo de semanas o meses, de estudios de mercado y de análisis de tus potenciales clientes para elegir la mejor denominación para tus servicios.

Sigue leyendo

Sea como sea, de una buena o mala elección puede depender el éxito o el fracaso de un negocio. Al fin y al cabo es la puerta de entrada para tu cliente. Por eso protegerla y cuidarla debe ser una prioridad para cualquier negocio.

Es verdad que, no pocas veces, en este blog me he mostrado partidaria de una concepción de la propiedad intelectual bastante abierta y muy a favor de las licencias abiertas. Pero en el tema de marcas, sí considero indispensable una buena protección y una concepción más restrictiva para poder concurrir al mercado con total tranquilidad. Al fin y al cabo la marca es un elemento diferenciador de una empresa.

Además, esa protección, bien gestionada, puede hacer que la marca sea un activo que ofrezca rendimientos tan importantes como el intercambio de mercaderías. Me explico desde dos vertientes:

  • Por un lado, evitar el aprovechamiento de terceros de la marca y no perder cuota de mercado, bien con denominaciones similares o utilizando los mismos signos con los que concurre una empresa  en el mercado. Una marca registrada  es una garantía que se puede ejercer contra aquellos que pretendan aprovecharse de una marca ya consolidada. Así, si alguien aparece en el mercado ofreciendo similares servicios con un nombre más que parecido, puedes evitarlo.
  • Por otro, bien enfocado, puede ser una fuente de ingresos. Cuando una marca crece todos quieren participar de ella. Poder llegar a acuerdos de cesiones de uso con terceros o, incluso poder franquiciar la marca, puede multiplicar exponencialmente el ritmo de crecimiento de un negocio, sin más inversión que la de potenciar sus activos intangibles.

En ese cambio de perspectiva, en el que la marca empieza a ser tan importante como un buen servicio, ha tenido mucho que ver Internet. Y es que, la facilidad de montar un negocio en Internet y la facilidad de reproducción de contenidos, hace que proteger una marca sea imprescindible para evitar que el esfuerzo sea tirado por tierra a la primera de cambio. Además Internet es esencialmente visual, que un cliente acceda a tus servicios o no puede estar en algo tan simple como un nombre gancho o una imagen llamativa.

 

Cómo se protege una marca

No basta con el registro, sino que la protección de la marca implica también su seguimiento y defensa. Es decir, si se registra, para que dicha inscripción  sea efectiva precisa de una monitorización de la misma, y atajar los casos en que la misma sea utilizada de manera no consentida o indeseada. La defensa no sólo está en la réplica de nuestra marca, sino también en la reputación que tenga. En internet tener una buena reputación es tan rentable o más como una inversión en una buena campaña de marketing.


El registro es un trámite administrativo, sencillo y barato, que puede cambiar para siempre el signo de tu empresa.

Pero antes de proceder a registrar debemos contestar una serie de preguntas que nos ayudaran tanto para hacer más práctico ese registro como para conocer nuestra empresa:

  • ¿Por qué registrar?: Saber el porqué nuestra marca es una herramienta y un elemento indispensable de nuestra empresa, hará que su defensa y protección no sea en vano. Una empresa que defiende su marca es una empresa orgullosa de la misma. Conocer los valores que transmite y a quién quiere llegar con la marca es imprescindible.
  • ¿Dónde?: Conocer cual es nuestro mercado, será determinante a la hora de hacer un registro y una protección provechosa de nuestra marca, y evitaremos el derroche de recursos.  Tanto en los servicios como en la determinación territorial para la que queremos utilizar nuestra marca.
  • ¿Qué queremos proteger? No todo es registrable.  No podemos utilizar términos genéricos o meramente descriptivos. Tampoco son registrables las ideas, por lo que un sistema de negocio no es registrable, pero sí sus signos distintivos, desde su nombre comercial, a su logotipo, dominios de internet… Dentro de esos elementos, hay que analizar aquello que diferencia a una empresa y le hace única con respecto a sus competidores, presentes y futuros.

Podemos determinar en tres pasos principales ese registro:

  • Comprobar en el localizador que la Oficina de Marcas y patentes tiene en su web para comprobar si la marca que queremos utilizar ya existe.
  • Determinar la clase Niza para la que queremos hacer el registro. Esto no es otra cosa que una clasificación que sirve para limitar el uso de una marca a unos productos o servicios concretos. Un negocio de perfumería no tiene sentido limitar el uso de un nombre similar en una carnicería, no es su competencia.
  • Rellenar el formulario de solicitud de registro. Se puede hacer online, por un módico precio (123€  aprox.).

Como decía más arriba, todos estos trámites no convierten por sí a una marca en una fortaleza infranqueable. Para hacer esa labor puedes encontrar multitud de herramientas que te faciliten la vida en esta materia, aquí te dejo un artículo de Puro Marketing donde puedes encontrar algunas de ellas.

Pero si quieres ayuda profesional o has detectado alguna infracción te recomiendo contactar con Gestión de Intangibles, además tengo la suerte de colaborar habitualmente con ellos en estos temas como abogada, y es un auténtico placer.

P.D. Ante el interés y afecto mostrado por algunas y algunos lectores pidiéndome que escriba con más regularidad, prometo ponerme a ello (que lo consiga o no es otra cosa)  :)