¡Cuidado! ¡Timo a la vista en marcas y patentes!

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Ya he hablado en otras entradas de la importancia de registrar una marca para evitar que alguien te prive de su uso por la vía del registro previo.

Pues bien, esa actividad de registro está dando lugar a nuevas formas de negocio que rozan la estafa, y que son de dudosa moralidad.

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Me explico. Los últimos clientes con los que he trabajado en cuestiones de marca, han recibido una serie de comunicaciones con apariencia de oficiales, pero que no lo son.

Os cuento cuales han sido los casos para poder detectar estas cartas con rapidez y acudir a un profesional antes de efectuar ningún pago:

1) La primera de ellas era de un despacho internacional de abogados especializados en gestión de marcas. Pero camuflaba su carácter publicitario, y es que en el sobre solo se podía leer “Patentes y Marcas”, sin ningún membrete oficial. Para alguien que no esté acostumbrado a recibir comunicaciones oficiales de la Oficina de Patentes y Marcas, no tiene porque detectar el carácter no oficial de dicha comunicación. Con lo cual crea una situación de confusión en el cliente, que recibe una publicidad que desde luego no ha solicitado.

2) La segunda de las comunicaciones, era una carta con apariencia de factura que reclama una cantidad desorbitada. La aparente factura determina el concepto del registro o renovación de marca y asevera de su pago. Evidentemente crea gran alarma en quien la recibe (espero que todos llamen a un abogado antes de acceder al pago). Porque resulta que la factura no es real, y en la letra pequeña dice que es la oferta del servicio, no el pago del servicio ya realizado, y que si se hiciese el pago, el mero hecho del ingreso constituye una aceptación de su contrato y sus condiciones, por lo que para entonces sería tarde cualquier devolución o cancelación del contrato.

¿Quién está detrás de estas cartas?

Se trata de bases de datos de marcas, totalmente ajenas a registros oficiales, y de suscripción voluntaria, por lo que en principio sería legal. Y que por cierto, no tienen validez ninguna en temas de protección de marca, puesto que en caso de conflicto no tendría valor probatorio, puesto que son registros privados y con muy pocas suscripciones.

También llama la atención, y denota que no es algo muy normal, el hecho de que las empresas que nos reclaman ese pago, tienen sedes en países muy alejados, que no tienen competencia directa en las marcas registradas en España (Australia, Rusia…).

¿Y de dónde sacan los datos?

Ahí está su truco. No hacen nada ilegal. Los datos los toman de fuentes accesibles al público, como es el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial (BOPI), donde se publican todos los registros que se efectúan, y los datos de quienes las registran. Por lo que no  compran listas de datos a terceros, ni los consiguen de ninguna manera fraudulenta.

Podríamos entender que vulnera la Ley Orgánica de Protección de Datos por el hecho de que nos están enviando información comercial sin solicitarla ni consentir el tratamiento de nuestros datos. Pero no, esa protección es solo para los datos de carácter personal, y se entiende que una marca es para una cuestión comercial, por tanto, pierden ese carácter de datos personales. Aunque quien registre sea una persona física.

 

Como vemos, solo envían una oferta de un producto, el problema es el malintencionado diseño de la oferta, que le da apariencia de factura oficial, y que si no deparamos en la letra pequeña nos puede dar un buen disgusto.

Por eso, antes de hacer cualquier pago, es mejor que hables con un especialista, y dejes en sus manos las gestiones necesarias antes de tener que lamentarnos.

AQUÍ tienes el contacto de una bastante buena 😉

¡Feliz verano!