Licencias abiertas en la Administración

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Una vez terminado el verano, empezamos el nuevo curso y con él los buenos propósitos, como compartir más artículos que he estado escribiendo en mi web.

En este tiempo sin publicar han ocurrido muchas cosas. Una de las más paradójicas es que desde hace unos meses soy Concejala de Cultura en mi pueblo.

Sin duda un lugar privilegiado desde el que observar las cuestiones relativas a la propiedad intelectual, y cómo desde la Administración se pueden dar pequeños grandes pasos para evolucionar hacia un sistema que no encorsete el conocimiento.

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Sin ánimo de realizar un mítin político, sí creo que es interesante abordar las posibilidades de usar recursos abiertos en las Administraciones, y cómo un concepto restrictivo de la propiedad intelectual, como ha venido siendo tradicionalmente en nuestro sistema jurídico y administrativo, puede suponer un retroceso en  el funcionamiento de las mismas.

Mucho se ha hablado del software libre, que cada vez tiene más encaje en las Administraciones Públicas. Una evolución natural. También se habla con más frecuencia sobre los Open Data, o datos abiertos, especialmente en un momento en que la transparencia es la bandera de todas las políticas. Pero también encontramos que las Administraciones tienen servicios de publicaciones, que pretenden la divulgación y que sin duda encuentran el mejor aliado en las licencias abiertas.

Vamos por partes.

El Software Libre

No es otra cosa que el uso de programas o sistemas que permiten al usuario acceder a su código fuente. Y por tanto le permite modificar, analizar, redistribuir e instalar el software en tantos ordenadores como crea conveniente.

Teniendo en cuenta que las Administraciones, mayores o pequeñas, funcionan con cientos de ordenadores conectados entre sí, utilizar este tipo de software responde a la propia naturaleza de uno y otra.

En España existe el CENATIC (Centro Nacional de Referencia de Aplicación de las Tic basadas en fuentes abiertas), o lo que es lo mismo, es una institución que fomenta y ayuda a las Administraciones públicas a la implantación de estos sistemas.

Una Administración que utiliza estos recursos, gana en independencia y agilidad, ya que puede amoldar las distintas aplicaciones a sus particularidades técnicas.

Los Datos Abiertos

Se trata de que las Administraciones permitan el acceso a los datos que manejan sin restricciones de ningún tipo. Es un concepto que va más allá de colgar muchos PDF con resoluciones en un portal.

Lo que pretenden los defensores de la apertura de datos, es una gestión administrativa totalmente transparente y que permite analizar los procesos que se realizan desde una institución.

Lo cual, permite una mayor capacidad de resolución de incidencias y una evolución más fluida de todo el sistema.

Los datos o recursos abiertos, está íntimamente ligado con la libertad del conocimiento. Lo cual nos lleva directamente a la posibilidad de incluir licencias abiertas en las publicaciones de las Administraciones. Y es en este punto donde me voy a detener con mayor detalle.

 

Las licencias abiertas en los servicios de publicaciones de las Administraciones

Casi todas las Administraciones disponen de un servicio de publicaciones, el cuál permite la difusión de conocimiento. Es decir, se trata de una especie de editorial pública, y que sobre todo se ocupa de obras que por su carácter técnico, valor histórico o artístico, procuran la divulgación de algún hecho o suceso relevante. No son obras netamente comerciales, y por tanto estos servicios no compiten directamente con la industrial editorial privada.

La contradicción que se da con estas obras de naturaleza divulgativa, es que en la mayoría de las ocasiones se difunden con todos los derechos reservados.

Como decía, se trata de publicaciones muy concretas, y sobre temas, las más de las veces, referentes a datos o sucesos locales. Por lo tanto nacen limitadas a una distribución entre un público objetivo muy reducido, al que si además si le sumamos su anquilosamiento en el formato analógico, nos encontramos con que las Administraciones actualmente cuentan con un problema de distribución importante. Lo cual se empieza a traducir en un problema de espacio.

Por ello, cada vez más, las nuevas políticas se están acercando a las licencias abiertas, para atajar este problema inmediato de distribución, pero a la vez como respuesta del espíritu natural con el que nacen estas publicaciones: la divulgación del conocimiento.

Incluso Creative Commons se ha dado cuenta que sus licencias podrían tener un hueco en el funcionamiento de las Administraciones, y ha llegado a ofrecerse formalmente a aquellas que estén dispuestas a evolucionar dejando atrás los “todos los derechos reservados”, que acaban siendo un contradicción de lo público.

Si a este modelo de copyleft, le sumamos la posibilidad de que las obras se publiquen también en formatos digitales de fácil acceso y distribución, permite que una obra que antes estaba condenada a unas ventas residuales, pueda llegar a más gente, lo cual, también se suele traducir en un aumento de las ventas.

Es por todas estas razones, que la defensa que siempre he venido haciendo aquí del uso de las licencias abiertas, cobra especial sentido en mi nueva labor. Si todas las Administraciones, más o menos pequeñas, hicieran ese pequeño gesto de introducir las licencias abiertas en su gestión, entrarían en el dominio público las obras más importantes de la base de la cultura popular. Por eso, es el momento de que nuevas políticas empiecen a abrir la cultura pública que jamás debió encerrarse con una visión restrictiva de la propiedad intelectual. Justo lo contrario de lo público.

Sería tanto como dotar a esas publicaciones de la inmediatez y agilidad de la que goza la tradición oral como fuente de transmisión del conocimiento.