La importancia de cuidar una marca

rosariorossi

 

Cuando se decide poner en marcha un negocio, lo primero en que pensamos es lo servicios a ofrecer, clientes, lugar de trabajo…

Pero, ¿y el nombre?

Las más de las veces queda para última hora y se toma como algo accesorio. Otras veces en cambio responde a un trabajo de semanas o meses, de estudios de mercado y de análisis de tus potenciales clientes para elegir la mejor denominación para tus servicios.

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Sea como sea, de una buena o mala elección puede depender el éxito o el fracaso de un negocio. Al fin y al cabo es la puerta de entrada para tu cliente. Por eso protegerla y cuidarla debe ser una prioridad para cualquier negocio.

Es verdad que, no pocas veces, en este blog me he mostrado partidaria de una concepción de la propiedad intelectual bastante abierta y muy a favor de las licencias abiertas. Pero en el tema de marcas, sí considero indispensable una buena protección y una concepción más restrictiva para poder concurrir al mercado con total tranquilidad. Al fin y al cabo la marca es un elemento diferenciador de una empresa.

Además, esa protección, bien gestionada, puede hacer que la marca sea un activo que ofrezca rendimientos tan importantes como el intercambio de mercaderías. Me explico desde dos vertientes:

  • Por un lado, evitar el aprovechamiento de terceros de la marca y no perder cuota de mercado, bien con denominaciones similares o utilizando los mismos signos con los que concurre una empresa  en el mercado. Una marca registrada  es una garantía que se puede ejercer contra aquellos que pretendan aprovecharse de una marca ya consolidada. Así, si alguien aparece en el mercado ofreciendo similares servicios con un nombre más que parecido, puedes evitarlo.
  • Por otro, bien enfocado, puede ser una fuente de ingresos. Cuando una marca crece todos quieren participar de ella. Poder llegar a acuerdos de cesiones de uso con terceros o, incluso poder franquiciar la marca, puede multiplicar exponencialmente el ritmo de crecimiento de un negocio, sin más inversión que la de potenciar sus activos intangibles.

En ese cambio de perspectiva, en el que la marca empieza a ser tan importante como un buen servicio, ha tenido mucho que ver Internet. Y es que, la facilidad de montar un negocio en Internet y la facilidad de reproducción de contenidos, hace que proteger una marca sea imprescindible para evitar que el esfuerzo sea tirado por tierra a la primera de cambio. Además Internet es esencialmente visual, que un cliente acceda a tus servicios o no puede estar en algo tan simple como un nombre gancho o una imagen llamativa.

 

Cómo se protege una marca

No basta con el registro, sino que la protección de la marca implica también su seguimiento y defensa. Es decir, si se registra, para que dicha inscripción  sea efectiva precisa de una monitorización de la misma, y atajar los casos en que la misma sea utilizada de manera no consentida o indeseada. La defensa no sólo está en la réplica de nuestra marca, sino también en la reputación que tenga. En internet tener una buena reputación es tan rentable o más como una inversión en una buena campaña de marketing.


El registro es un trámite administrativo, sencillo y barato, que puede cambiar para siempre el signo de tu empresa.

Pero antes de proceder a registrar debemos contestar una serie de preguntas que nos ayudaran tanto para hacer más práctico ese registro como para conocer nuestra empresa:

  • ¿Por qué registrar?: Saber el porqué nuestra marca es una herramienta y un elemento indispensable de nuestra empresa, hará que su defensa y protección no sea en vano. Una empresa que defiende su marca es una empresa orgullosa de la misma. Conocer los valores que transmite y a quién quiere llegar con la marca es imprescindible.
  • ¿Dónde?: Conocer cual es nuestro mercado, será determinante a la hora de hacer un registro y una protección provechosa de nuestra marca, y evitaremos el derroche de recursos.  Tanto en los servicios como en la determinación territorial para la que queremos utilizar nuestra marca.
  • ¿Qué queremos proteger? No todo es registrable.  No podemos utilizar términos genéricos o meramente descriptivos. Tampoco son registrables las ideas, por lo que un sistema de negocio no es registrable, pero sí sus signos distintivos, desde su nombre comercial, a su logotipo, dominios de internet… Dentro de esos elementos, hay que analizar aquello que diferencia a una empresa y le hace única con respecto a sus competidores, presentes y futuros.

Podemos determinar en tres pasos principales ese registro:

  • Comprobar en el localizador que la Oficina de Marcas y patentes tiene en su web para comprobar si la marca que queremos utilizar ya existe.
  • Determinar la clase Niza para la que queremos hacer el registro. Esto no es otra cosa que una clasificación que sirve para limitar el uso de una marca a unos productos o servicios concretos. Un negocio de perfumería no tiene sentido limitar el uso de un nombre similar en una carnicería, no es su competencia.
  • Rellenar el formulario de solicitud de registro. Se puede hacer online, por un módico precio (123€  aprox.).

Como decía más arriba, todos estos trámites no convierten por sí a una marca en una fortaleza infranqueable. Para hacer esa labor puedes encontrar multitud de herramientas que te faciliten la vida en esta materia, aquí te dejo un artículo de Puro Marketing donde puedes encontrar algunas de ellas.

Pero si quieres ayuda profesional o has detectado alguna infracción te recomiendo contactar con Gestión de Intangibles, además tengo la suerte de colaborar habitualmente con ellos en estos temas como abogada, y es un auténtico placer.

P.D. Ante el interés y afecto mostrado por algunas y algunos lectores pidiéndome que escriba con más regularidad, prometo ponerme a ello (que lo consiga o no es otra cosa)  :)

 

 

MailChimp y privacidad

 

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Tener una gran lista de suscriptores a nuestra newsletter es un gran reto. No solo para los blogger, sino para cualquier empresa que ofrezca sus servicios en Internet. Si en la calle repartir publicidad es tan fácil como echar folletos de buzón en buzón, en Internet la única forma de hacerlo legalmente es con una lista en que el destinatario haya prestado su consentimiento a recibir esa publicidad de manera expresa.

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La diferencia entre el suscriptor y el destinatario de otro tipo de publicidad, es que expresamente ha solicitado recibir esa información, por eso su valor publicitario es mayor, ya que las ofertas que se hagan a través de una newsletter van directamente a clientes potenciales, lo cual supone un gran ahorro económico y de energías.

Tener una lista considerable para enviar Newsletter no es fácil, pero cumplir con la Ley Orgánica de Protección de Datos sí, aunque muchos blogger y empresas no se den por aludidos. Partimos del hecho de que un nombre y una dirección de email ya son datos de carácter personal, y por tanto requieren de la aplicación de los requisitos y obligaciones que la ley exige para cualquier tratamiento de datos y que ya vimos en esta entrada sobre la adaptación a la ley de protección de datos.

Para realizar una campaña de manera sencilla, lo más habitual es recurrir a un gestor de correos, la mayoría de ellos con  sede internacional, por lo que deberemos estar atentos a la regulación sobre transferencias internacionales de datos, que entre otras cosas requieren de una autorización de la Agencia Española de Protección de datos.

Evidentemente, tener que cumplir con esos requisitos haría casi imposible mantener una lista de correo. Por ello, a nivel internacional se han creado herramientas para simplificar el proceso y hacerlo más accesible. La solución es SAFE HARBOR o PUERTO SEGURO, se trata de una serie de principios que se adaptan a la normativa europea, y que se utiliza para simplificar las transferencias entre países con distintas legislaciones. Así las empresas americanas adheridas a Safe Harbor establecen unas garantías mínimas, y por ello están exentos de autorización de la Agencia. Veámos en que se traduce esto.

Para ver  cómo se cumple con la ley, vamos a tomar el ejemplo MailChimp, ya que es el gestor más fácil de utilizar y también el más utilizado, y que precisamente es una de las empresas adheridas al sistema SAFE HARBOR.

 

REQUISITOS PARA CREAR UNA LISTA DE CORREO

1.- NOTIFICAR FICHERO

Como ya hemos indicado, requiere de la inscripción de un fichero ante la Agencia de Protección de Datos. Para ello accederemos al Formulario Nota establecido a tal fin.

Si es nuestra lista de correos, pondremos nuestros datos en el apartado referente a la responsabilidad del fichero, pero al llegar al apartado 4.- Encargado del tratamiento los datos que deberemos facilitar serán los de MAILCHIMP, veámos como:

FORMULARIONOTA4

 

(Especifica que es Estados Unidos porque si no sitúa el C.P. 30318 de Atlanta en un pueblo de Murcia. En serio)

Al rellenar este apartado, el propio formulario nos advierte de que deberemos rellenar el apartado 10.- Transferencias Internacionales, que por lo general no se rellena, y que está previsto para estos supuestos:

ficheronota10b

 Una vez enviemos el formulario, en un par de semanas la AGPD nos remitirá la información correspondiente y ya habremos cumplido el primer requisito de inscripción de ficheros. Siempre y cuando estemos ante un gestor adherido a Safe Harbor, si no es así, necesitaremos una autorización del Director de la AGPD para poder llevar a cabo esa gestión. Seguimos.

2.- DEBER DE INFORMAR

Deberemos informar en nuestra web sobre la recogida, tanto del fin de esos datos (en este caso para comunicaciones comerciales), indicar si se van a ceder esos datos y facilitar los datos en los que los titulares de los datos pueden ejercer sus derechos ARCO (Acceso, Rectificación, Cancelación y Oposición). Para ello lo más recomendable es establecer una POLÍTICA DE PRIVACIDAD, bien en una página visible y accesible o bien incorporarlo a nuestro aviso legal como un apartado más. Para el caso de las newsletter, a esa política de privacidad deberemos incorporar una cláusula informando de que esos datos van a ser gestionados por MailChimp:

SUSCRIPTORES NEWSLETTER: Los datos que usted facilite para suscripción a la newsletter de (su web) , serán almacenados en el fichero “SUSCRIPTORES NEWSLETTER”, cuya finalidad es mantenerle informado de nuestras ofertas y facilitarle contenido relacionado con los productos y servicios que prestamos, inscrito en el Registro de Ficheros de Datos Personales de la Agencia de Protección de Datos. Los datos serán almacenados en el datacenter de MailChimp en Estados Unidos (EE.UU), el cual actúa como encargado de tratamiento en la recogida y almacenamiento de sus datos, hemos escogido a MailChimp por estar adherido a los principios de “Puerto Seguro” (Safe Harbor), lo que se traduce en que está obligado a cumplir principios similares a los europeos en materia de protección de datos,  si desea más información al respecto, le facilitamos la política de privacidad de MailChimp:  http://mailchimp.com/legal/privacy/

3.- CONSENTIMIENTO

Para cada dato que recopilemos necesitamos el consentimiento de su legítimo titular. Por ello en cada formulario por el que recopilemos datos lo más recomendable es informar directamente al pie de ese tratamiento de datos o bien establecer un botón de bloqueo, el clásico he leído y acepto que redirige a la política de privacidad, y que si no se marca no deja enviar los datos.

MailChimp, además tiene un sistema de confirmación extra, por lo que el consentimiento a la suscripción queda directamente recogido por la plataforma. Y permite ejercitar los derechos ARCO de manera automática y muy sencilla, ya que sus email contienen un botón para darse de baja de las suscripciones, funciona de manera automática y garantiza que el usuario pueda ejercer su derecho de Cancelación conforme a la LOPD.

 

MAILCHIMP Y LA PRIVACIDAD

Lo bueno de esta compañía es que ofrece la garantía de que no va a ceder esos datos a terceros, y se adapta a la normativa europea (o eso dice).

Ellos mismos avisan de que no se trata de un servicio de mensajería confidencial, sino que aleatoriamente revisan los contenidos. Tal es así que su premisa es “No enviar nunca nada en un correo electrónico que no pondrías en una postal”.

Si quieres más información al respecto, aquí tienes su política de privacidad en un perfecto inglés

 

 

Salir, beber, pagar a la SGAE

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Si tienes un bar, un autobús, una caseta de feria, una radio online (profesional o aficionada), una compañía de teatro (profesional o amateur), un local de trabajo, un reproductor para ambientar tu web(profesional o particular), una asociación que hace conciertos (exclusivos para sus socios o abiertos al público en general),  conciertos benéficos,  fiestas fin de curso, bodas (con o sin conga)… En definitiva, si realizas cualquier actividad que implique música o emisión de televisión que vaya más allá del ámbito privado, y aún no pagas a una o más Entidades de Gestión, deberías estar muy pendiente de tu buzón.

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¿Qué es una entidad de gestión?

La SGAE.

Pero no es la única, existe una para cada sector (VEGAP, AISGE, AEDI-AIE, CEDRO, DAMA…).

Las Entidades de Gestión de Derechos de propiedad intelectual, según la definición oficial, no tienen ánimo de lucro, y son las encargadas de gestionar aquellos derechos derivados de la propiedad intelectual de las obras que tengan carácter patrimonial.

Derechos patrimoniales son aquellos derechos de explotación que tiene una obra, como pueden ser transformación (un dj), comunicación pública (un bar), reproducción (sacar una copia de una obra)… Y conforman la propiedad intelectual junto con los derechos morales, que son derechos irrenunciables como es el reconocimiento de la autoría de la obra o el derecho a que la misma se mantenga íntegra.


¿De dónde viene la mala fama de esas entidades?

De estas entidades se ha dicho mucho, y no siempre bueno. La culpa no es del todo suya. La ley contempla un concepto de la propiedad intelectual estático y anquilosado que solo favorece a unos pocos. Con unos derechos perpetuos (70 años después de la muerte del autor), tasas excesivas y abusivas que solo limitan la distribución cultural, diseñado solo para favorecer a sus socios, ya que quien no es socio de una entidad de gestión no tiene manera de cobrar por esos derechos.

El problema es que estas entidades durante varios años se tomaron tan en serio su labor que no dejaron títere con cabeza, no había evento o garito sin inspector de la SGAE.

Aún así, no tiene mucha razón de ser que esas entidades se dediquen a perseguir eventos que no tienen ánimo de lucro y que la mayoría de las veces lo que hace es favorecer a los titulares de las obras, facilitando su difusión y conocimiento. La única bonificación que contemplan es un descuento del 25% para los eventos (web, radio online, o local de una ong) que no tengan carácter comercial.

Tampoco es muy lógico la persecución a los establecimientos, especialmente cuando es un negocio pequeño, que normalmente tiene una gran carga fiscal y de gastos fijos que ya dificultan sacar rendimiento, si además le sumamos las cuotas de las entidades de gestión, hace casi imposible continuar.

Esto no quiere decir que la cultura deba ser gratis, pero tampoco un cheque en blanco para unos pocos. Sino una distribución más equitativa y adaptada a los nuevos medios de difusión digitales.

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¿Se pueden evitar los pagos?

Si tienes un negocio enfocado a la música comercial, es mejor que vayas liquidando tu cuenta a la primera carta que recibas de alguna de estas entidades. Con poner una sola canción de los 40 ya vale para generar ese derecho de pago.   Aquí te dejo el listado de tarifas de la SGAE para encuentres tu epígrafe y tu cuota. Por cierto, no bastaría con pagar a la SGAE, sino que AGEDI-AIE que se ocupa de productores y ejecutantes también tendría derecho, y si encima tienes TV en el local, AISGE te podría reclamar por los actores que salen en los programas de esa TV, aunque no la pongas. Y es que las entidades cuentan con un montón de presunciones que utilizan a su favor, simplemente por tener una tele o un sistema de sonido ya se da por hecho que se usan y que en ellos se emiten obras de sus socios. Si no es así te tocará demostrarlo.

Otra cosa, no basta con pagar la TV por cable para bares que tiene un recargo precisamente por la difusión que tienen esas emisiones, aunque pongas la radio desde los canales de esa TV. Ese recargo es por los contenidos propios de los canales, pero no por los de terceros, así que hay que pagar a las entidades igual que el resto. Lo mismo ocurre con suscripciones premium a Spotify, este programa en ningún caso puede utilizarse en lugares comerciales, solo es de uso privado.

Se pueden dar situaciones tan esperpénticas como que una canción suene una vez y se pague por ella hasta cuatro veces: 1) un grupo versiona una canción, 2) una emisora de radio  la emite, 3) el bar en el que está sonando esa radio de fondo, y 4) si ese día en el bar se grabó un vídeo de amigos para una boda, en el enlace vuelve a pasar por caja.

La única manera de que ese derecho no se genere, y no puedan reclamar su pago, es utilizando obras de artistas que no sean socios de esas entidades. El problema es que no existe un catálogo de artistas y creadores que pertenezcan a las entidades, ni está previsto que se pueda crear. Ellos se excusan en que son “casi todos”, pero nunca lo sabremos.

La única solución que ya queda es acudir a páginas que te facilitan un catálogo en libre descarga o escucha de canciones que se encuentran bajo licencias de libre difusión o aquellas que por el paso del tiempo hayan quedado libres.

La más conocida, y con mayor catálogo es JAMENDO, que además con una opción de suscripción muy asequible te permite acceder a la música por listas, para que sea más fácil almacenar la música que te gusta. Además te facilita signos distintivos para poderlos colocar en tu web o local, y es que, si vas a eludir el pago de las gestoras será mejor que así lo identifiques con carteles, y  asumir que jamás volverá a sonar una canción que no esté entre las de libre difusión (copyleft, Creative Commons..), ya que una sola canción de un socio de una gestora ya da lugar al derecho que a ellas les asiste para cobrar.

Si ya tienes la carta por la que te reclaman una deuda o te invitan regularizar la situación, lo mejor es contactar con un profesional que te asesore para reducir la cuota o negociar la deuda que reclamen, los retrasos o impagos no pocas veces terminan en el juzgado.

 

 

Derecho de los consumidores en las compras online

 

rosariorossi

 

Me gusta comprar online.

Y sigo el pedido desde que sale del almacén hasta que llega a mi casa compulsivamente, me conozco al dedillo todos los estados de la materia online.

Y creo que la mayoría de usuarios de internet hacen tres cuarto de lo mismo.  Todo va fantástico hasta  que deja de ser así. En la tienda física no tenemos duda de solventar un problema, es tan fácil  como  ir y devolver el producto o solicitar una hoja de reclamaciones. 

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Qué podemos hacer en el mercado online

Ya hablé en su día de los requisitos de una tienda online,  y de lo que distan de los de un tienda física, si bien los requisitos pueden ser menores, la protección al consumidor debe ser inversamente proporcional.

Para ello las tiendas online tienen unas obligaciones establecidas expresamente en la ley, pero el consumidor o usuario también debe tener unas precauciones mínimas para evitar situaciones desagradables que acaben dejándole sin el pedido y sin dinero.

Si eres vendedor y estás interesado en los requisitos de una tienda online  tu artículo es éste, pero si quieres además de cumplir con la ley transmitir transparencia y confianza sigue leyendo este artículo, te puede servir para comprobar si realmente cumples con  los derechos de los consumidores, e incluso detectar la razón de que tus las ventas no vayan todo lo bien que quisieras. Un buen servicio online es tan importante como en la tienda física.


DERECHOS DEL CONSUMIDOR:

  • Derecho de información: Tienes derecho a saber qué estás comprando y en qué condiciones. Por eso, aparte de la información detallada del producto que compras, debes encontrar en la tienda un apartado que te informe sobre las condiciones o política de ventas antes de confirmar la venta. Y el mismo debe contener quién te está vendiendo, a cuál es el precio y qué lo compone (impuestos o no), quién va a pagar los gastos de envío, cómo puedes pagar (transferencia, contrareembolso, paypal, tarjetas admitidas…, optar por un sistema u otro nunca puede suponer un incremento en el precio final).

Así como el uso que darán a los datos que facilites para efectuar la compra (Política de privacidad). E igualmente se informe dónde puedes ejercitar tus derechos de Acceso, Rectificación, Oposición y Cancelación de los mismos. También debe informar si esos datos se van a utilizar para enviarte información comercial y  deben ofrecer la opción de rechazar esa posibilidad.

  • Derecho de desistimiento: El hecho de comprar sin ver el producto físicamente,  solo confiando en en el buen hacer de un fotógrafo, a veces conlleva riesgos, y puede que el bien en cuestión diste mucho de lo que deseábamos. La  legislación en consumo lo sabe y ha aumentado la protección en estos casos, dándonos un periodo de reflexión a la hora de aceptar o no lo que hemos pedido. Así, cuando realizamos una compra online tenemos 14 días para devolver el producto y nos reintegren nuestro dinero en otros 14 días (incluidos los gastos de envío que hayamos desembolsado, salvo que hayamos elegido un envío especial -urgente- distinto al estándar ofrecido por la página. La demora en la devolución del dinero puede acarrear que nos tengan que devolver el doble del importe. Pero ojo, eso sí se contempla en la información (política de ventas, condiciones de compra…) esa previsión de los 14 días y nos informan debidamente de cómo realizar esa devolución y ejercitar nuestro derecho de desistimiento, si no hay información el plazo se prorroga por 12 meses. Claro está, siempre y cuando no se trate de  productos de higiene personal, de consumo de un solo uso o perecederos.
  • Derecho de recibir el producto en  las condiciones establecidas y en un tiempo prudencial: Se establece que en el comercio online los envíos nunca deben tardar más de 30 días desde que se realiza el encargo. Así que una vez superado ese tiempo tenemos derecho a reclamar nuestro dinero, e incluso antes si la tienda online en cuestión tiene un compromiso de envío mucho menor, y nos compensen por esa demora.
  • Derecho de reparación: Si el bien solicitado es defectuoso, o ha sufrido algún tipo de desperfecto en el envío, tenemos una garantía de dos años, aparte del ya citado derecho de desistimiento que en 14 días podemos ejercitar, e incluso solicitar la sustitución por uno nuevo. Ese periodo de dos años, se suspende desde que dejamos el bien en reparación hasta que nos lo vuelven a dar, por lo que el periodo puede oscilar según las reparaciones que precise. Además, si la reparación tarda tanto tiempo que el bien ya no nos es útil tenemos derecho a desistir de la compra y que nos devuelvan el dinero o bien a que nos realicen una minoración en el precio  en proporción a ese tiempo en el que no hemos podido disponer del bien.

Precauciones que debe tomar el consumidor antes de  comprar online:

  • Asegurarse de que existe esa información que hemos indicado, una empresa que no se identifica o que no tiene desarrolladas sus condiciones de venta de manera clara y concisa no suele ser señal de confianza precisamente.
  • Existen indicadores de confianza que ayudan a saber que esa tienda online cuida su servicio y a sus consumidores, hablamos de sellos de confianza online, sometimiento a arbitraje, organizaciones de consumidores… En todo caso puedes acudir siempre a hacer valer tus derechos a la oficina de consumo más cercana.
  • Buscar que la empresa tiene un formulario de contacto, que exista también un teléfono para resolución de dudas.
  • Que los medios de pago sean seguros, lo que podemos comprobar al entrar en la zona de pagos en nuestra barra del navegador aparezca esto “https://”.

(Otro día abordaremos el phising bancario y cómo evitarlo)

Todo esto está muy bien, pero en internet todo se compra y todo se vende, por lo que a veces puede que no compremos a una empresa, sino a un particular, entonces la normativa de protección de los consumidores no nos será aplicable. Es el caso  que nos encontramos cuando compramos productos en ebay o en otras páginas de segunda mano. Entonces la legislación aplicable es diferente. Os dejo un breve resumen:

Derechos del comprador en bienes de segunda mano

En este caso lo que rige es el Código Civil. Desaparece esa protección especial de la que se dota a los consumidores, ya que se considera que la compra empresa-consumidor se produce en desequilibrio de posturas, y en cambio cuando es entre particulares de produce en un mismo plano de acción.

De hecho lo más recomendable en los acuerdos entre particulares siempre es que el mismo se realice por escrito. Pero a nadie se le escapa que pararse a redactar un contrato para comprar una bici de montaña no es práctico y puede que otro se la lleve antes que nosotros, o incluso que el vendedor se niegue a perder ese tiempo precioso.

Entonces desaparecen esos derechos de información, desistimiento… Sólo nos queda como vía de escape el artículo 1.490 del Código Civil, que da un plazo de 6 meses para reclamar por los vicios ocultos de la cosa adquirida. Pero es muy difícil de hacer valer ese derecho, es una cuestión probatoria que requiere de peritos.

Así que muchas veces no queda más que la buena voluntad de los contratantes o los tribunales, que es caro y complejo.

 

Compren bueno, bonito, barato y seguro.

¡Que nos cierran seriesloquesea!

rosario-rossi

 

Ahora que ya tengo vuestra atención, podéis seguir leyendo.

No cierran series.ly ni ninguna más, por el momento, pero se masca tragedia.

Ayer caían las webs “seriespepito” y “películaspepito”. Anteriormente ya habían caído otras como seriesyonkie o pirata bay. Y las que quedan, en los próximos meses veremos a varias seriesmenganito caer.

Por si hay algún despistado, son páginas en las que puedes encontrar los enlaces de series, películas, documentales… Pero el contenido no está en la propia web, sino que te remiten a otra web que nada tiene que ver con la primera, además se suelen despedir muy amablemente cuando te dan paso al siguiente enlace. Sigue leyendo

¿Cómo que han caído?

Caer lo que es caer no han caído, las ha cerrado la policía en una operación que ha terminado con la detención de sus administradores, que se enfrentan a una más que posible acusación con pena de cárcel, por vulneración de los dereschos de autor.

Al parecer, lo que había puesto a la policía tras la pista de esta web es que tenía entre su menú de contenidos enlaces que llevaban a ver directamente “Ocho apellidos vascos”, la película más taquillera de la historia de España.

¿Por qué estas operaciones policiales?

No es fácil explicarlo, porque directamente no debería ser considerado delito lo que hacen estas web.

Que los usuarios de la web suban enlaces externos no viola la Ley de Propiedad Intelectual. O no debería. Varios juzgados han reconocido que en esta actividad no hay delito, por el mero hecho que la vulneración de la LPI no viene de estas webs, en todo caso de aquellas que alojan el contenido, son las que realizan el acto de puesta a disposición pública propiamente dicho a que se refiere el artículo 270 del Código Penal. El enlace no es un acto de comunicación pública.

Si es el ánimo de lucro lo que se discute, la mayoría se mantienen de la publicidad de la web, que en sí es una actividad distinta. Es discutible, por tanto, qué el ánimo de lucro esté en los enlaces, sino en un negocio distinto, y es ahí donde se agarran las defensas para conseguir que estas operaciones no acaben con alguien en prisión, aunque la cosa se está complicando.

Si bien con la última reforma de la LPI, y la que se viene del Código Penal, se prevé que las penas aumenten, y el delito que puedan estar cometiendo se establezca específicamente y deje de encajarse de mala manera en un artículo que admite más de una discusión.

Volvemos a encontrarnos ante un caso de inadaptación al medio de las industrias arcaicas. Además, la mayoría de esas penas en las que pueden incurrir los propietarios, llevan aparejadas indemnizaciones para las entidades de gestión, como la SGAE. Bravo.

Ahora todos los ojos miran para Series.ly. Una página que es más que una web de enlaces, sino que contiene una red social que permite, además de ver series y películas, que los usuarios interactuar entre sí. Además con el auge de las series de televisión ha conseguido ser una de las webs favoritas en la materia.

Tenéis que estar preparados para lo que venga. Sed fuertes.

Antes se salvaban algunas de estas páginas porque tenían su alojamiento en países donde no era ilegal esta actividad, pero cada vez las distintas legislaciones están optando por homogeneizarse en este sentido, y está siendo más complicado su gestión. Aunque como siempre, el ingenio irá por delante de las leyes, y existirán otros cauces para el intercambio de archivos.

[actualizado]: solo unos minutos después de publicar este artículo, Series.ly ha hecho público un comunicado en el que hacen oficial que retiraran todos los enlaces que incumplan la ley. Y ya que están, le dan un repaso a la misma. Valientes.

No quería alarmar a los lectores seriéfilos, pero seguro que hoy duermen con un pellizquito.

De momento no hay indicios de que se vaya a perseguir a las descargas, técnicamente es muy complicado y casi imposible, pero sí que se va a dificultar mucho la busqueda de enlaces.

 Algo parecido ya ocurrió con las p2p

 ¿Qué es una p2p?

P2P, peer two peer, red entre iguales…, son programas informáticos que crean una red libre entre usuarios para el libre intercambio de archivos.

Este tipo de redes han sido siempre las que se han llevado las culpas en temas de piratería y del fracaso del modelo de negocio de las discográficas en general. Es a ellas a las que muchas veces se remiten los enlaces de las webs que indicaba al principio del artículo.

Son el demonio de la propiedad intelectual para unos pocos, para otros el gran avance en la distribución del conocimiento.

El último caso conocido en España ha sido el de Pablo Soto.

 ¿Quién es Pablo Soto?

Este muchacho es un desarrollador de software, especialmente p2p (Manolito, piolet, Blubster..).

Digamos que es el caso Napster español.

¿Cuál es la guerra?

Pues la guerra es la no-guerra de Pablo Soto. Lo han metido a luchar a la fuerza.

Pablo ha creado varias p2p, pero la que más quebradero de cabeza le dio fue Blubster. Esta fue denunciada por los 4 discográficas más importantes del mundo (EMI, Sony, Warner y Universal) y por la patronal española (Promusicae). Le reclamaba a Pablo 13.000.000 € en con concepto de indemnización por lo que consideraban que habían dejado de ingresar por la existencia de las p2p (más vale que sobre que haga falta).

Calificaban la labor de Soto como “conducta parasitaria”.

Eso fue hace unos 6 años, pero hasta hace unos meses no se ha conocido la sentencia firme, y que ha sido desestimatoria de las expectativas de los demandantes.

 

Sentencia

La solución jurídica responde a que los distintos colectivos, y yo desde mi casa, venimos diciendo, y es que la distribución por p2p entra dentro del concepto de copia privada que se establece en la ley de propiedad intelectual.

Textualmente la sentencia dice que la actividad de Soto está dentro de “el ejercicio del derecho constitucional de libertad de empresa” y que esta “no supone incurrir en actos de expolio ni aprovechamiento ajeno”.

Y no es que la Audiencia Provincial de Madrid sea un Tribunal de hippies, sino que no han querido entrar en la fiesta de unos pocos que no aceptan que su modelo de negocio está caduco.

No hay infracción posible en la labor de soto y menos actitud indemnizable.

CONCLUSIÓN

Las p2p son legales por varias razones, pero la principal es que la distribución de archivos entre particulares entra dentro del concepto de copia privada.

Pero no por mucho tiempo.

La reforma de la LPI de la que ya os hablé, y que está a menos de un mes de entrar en vigor, contiene un cambio en la definición de copia privada, siendo que hasta ahora se consideraba: No necesita autorización del autor la reproducción, en cualquier soporte, de obras ya divulgadas cuando se lleve a cabo por una persona física para su uso privado a partir de obras a las que haya accedido legalmente y la copia obtenida no sea objeto de una utilización colectiva ni lucrativa (art. 31.2 LPI).

La reforma dejará así ese apartado: Sin perjuicio de la compensación equitativa prevista en el artículo 25, no necesita autorización del autor la reproducción, en cualquier soporte, sin asistencia de terceros, de obras ya divulgadas, cuando concurran simultáneamente las siguientes circunstancias:

  1. a) Que se lleve a cabo por una persona física para su uso privado, no profesional ni empresarial.
  2. b) Que la reproducción se realice a partir de obras a las que haya accedido legalmente. A estos efectos, se entenderá que se ha accedido legalmente a la obra divulgada únicamente en los siguientes supuestos:

1º. Cuando se realice la reproducción a partir del soporte original de la copia de la obra adquirida en propiedad por compraventa comercial.

2º. Cuando se realice una reproducción individual y temporal de obras a las que se haya accedido a través de un acto legítimo de comunicación pública, mediante radiodifusión, únicamente con el propósito de permitir su visionado o audición en un momento temporal más oportuno.

  1. c) Que la copia obtenida no sea objeto de una utilización colectiva ni lucrativa.

Vamos, que no quieren que estas sentencias se vuelvan a dar, y vuelve el poder legislativo a apoyar a una industria que en lugar de ver los beneficios de desarrollo tecnológico que estas redes suponen, el interés general que debe primar a la hora de tomar decisiones (como limitar la distribución de contenido pederasta, gracias a estas redes su detección es más simple y se ha multiplicado exponencialmente).

Lo que hacen las p2p es acabar con los intermediarios, es establecer una vía de libre comunicación entre sus usuarios, el contenido que entre ellos se distribuye no siempre está sujeto a licencias copyright, pretender cobrar por lo libre está feo, feísimo.

El modelo que condena a las p2p es precisamente el modelo anclado en el formato físico y que no ha sabido encajar la democratización del mercado y la apertura a nuevas formas de negocio. Hay muchas plataformas online que permiten por un precio moderado el consumo de series o películas desde sus legítimos propietarios, en lugar de fomentar ese tipo de negocio, y aceptar que la propiedad intelectual como propiedad casi perpetua es una zancadilla a la propia industria, se está optando por  la persecución de los que innovan en estas nuevas fórmulas de mercado.